...Un relatillo de los mios...
Una de mis aficiones era viajar, llegar a encontrar mi lugar y poder encontrar aquello que llamaba "mi destino" pero en el fondo yo sabía cual era mi lugar, Barcelona. Nunca había ido, pero era mi paraíso, mi lugar, mi destino. Así que una buena primavera me fui, me lié la manta a la cabeza...tenía medios para sobrevivir que era un poco de dinero y decidí irme dejar mi vida en Madrid e ir al lugar acompañada de una maleta, solo una maleta,no sabía si iba a ser mi sitio. En el autobús me asaltaron dudas de si era lo que quería, de que iba a encontrar allí, sobre todo me asustaba la idea de si esa misma encontraría cobijo aunque llevaba en mi móvil números de amigos para ir tirando si me veía mal pero de repente respiré hondo y empecé a pensar en positivo, era lo que quería y lo estaba cumpliendo.
Una vez llegué, cogí mi petate y tiré millas hacia lo más maravilloso de aquella ciudad...lo primero que quería ver aquella maravillosa Sagrada Familia, cuando estuve al frente de ella me di cuenta de que mi sueño estaba cumplido aunque no sabía por cuanto tiempo pero allí estaba frente a ella.
Empecé a llamar a casas que ofrecían por internet una habitación y después de unas cuantas llamadas por fín encontré una habitación a un precio bastante asequible, era algo que buscaba y decidí cogerla. Una vez allí me asomé por mi ventana y mis ojos no daban crédito a lo que veía, daba a la playa...Eso me daba la paz que realmente necesitaba, una sensación que tuve de que el corazón se me encogía por momentos, me rocé la mejilla y descubrí una lágrima que quería expresar alegría. Por fín estaba en "mi destino".
Ahora mi preocupación era encontrar un currito para sobrevivir al menos el verano que era lo mínimo que podía quedarme, lo que podía permitirme si no encontraba un trabajo que me permitiera vivir al menos hasta navidad. Mi mente iba más lejos, 4 meses me parecía muy poco pero era a lo que podía acceder. Me lancé a la calle a repartir currículos hasta en chiringuitos de playa. Pasaron los días, días de turismo, días de hacer algo con los compañeros de piso, salir hasta las tantas a veces, ir conociendo más gente que hacían mi estancia más fácil, gente que se preocupaba por mi tanto que les asustaba que me gustara tanto la soledad, días de playa intensos...
Ring, ring...el teléfono sonó y resultó ser una entrevista de trabajo, después de estar un mes esperando y hasta desesperándome algunos días porque veía que mi sueño de más de cuatro meses...se quedaba en cuatro míseros meses...odiaba cuando pensaba en la idea de que tendría que volver a mi lugar de siempre.
Mi currito consistía en atender un chiringuito de playa...tampoco era el trabajo de mi vida pero había algo que me gustaba, tener todos los días en mis ojos el color azul del mar, el marrón de la arena que me hacía gracia observar a la gente cuando corría de lado a lado abrasandose los pies y haciendo gestos de dolor y también me gustaba esa sensación que tenía mi olfato de aquel olor a mar. Así daba gusto trabajar.
Una de las tardes que tenía libres la dediqué a sentarme con unas gafas de sol que eran ideales para observar a la gente, era una de mis grandes aficiones, a través de sus gestos a veces me imaginaba como sería su día a día, como serían personalmente, me gustaba analizarlos...Para mi sorpresa esa tarde descubrí una chica solitaria, me pareció increiblemente preciosa, me quedé anodadada, era de mi tipo muy sencilla tirando al rollo hippie y no parecía preocupada de estar sola. La observé cuando se bañaba, como se tumbaba en su toalla y también me hizo gracia en la postura que estaba, como la mía...sentada y tenía pinta de que la gustaba analizar a las personas como a mi. En mis manos llevaba una cámara de fotos de que me la había llevado para sacar instantáneas al mar, a las rocas, a los surferos, a la puesta de sol pero la chica me pareció que debía formar parte de aquellas estampas de la tarde y como estaba a lo lejos de espaldas a mí decidí fotografiarla. De vuelta a casa, esa "extraña" se estaba colando en mi mente, pocas personas me suelen dejar así y ella me llegó hondo. Pero que tontería ni siquiera la conocía y ya mi mente me traicionaba e imaginaba un mundo con ella.
Pasado otro mes yo seguía pensando en aquella extraña, no la volví a ver y empecé a pensar su vida...estaría de vacaciones y habría vuelto a su casa pero aquella foto que decidí revelar algo me decía que era alguien muy conocido para mi pero desconocía hasta su nombre.
Y otro mes pasó ya iban 3 meses de mi estancia allí pero por suerte aparte de lo que llevaba, estaba ganando para poder quedarme hasta 5 meses. Y aquella foto que me seguía transmitiendo cosas muy bellas que había mañanas que no quería despertar porque había soñado con la extraña, a veces pensaba que estaba loca pero me di cuenta que no tiene nada de malo soñar.
Trabajo y más trabajo, era temporada alta en la barceloneta, pasaban los días pero yo estaba con energías suficientes para ir alargando ese verano.
Sirviendo bandejas un buen día di un traspies que se me cayó todo al suelo y yo incluida ¡mierda, otro maldito niño pasando por debajo! Y sentí un dulce olor de fragancia de mujer y oí aquella voz tan apaciguada preguntándome si me había echo daño, me giré...era la extraña..."mi extraña" y sin pensármelo la abracé, si me volví loca en ese instante, fue como cuando pierdes algo muy apreciado por ti y cuando lo dabas por perdido aparece. Lo que me pareció raro que mi extraña no hiciera ningún ademán de quitarse. La invité a salir cuando acabara mi turno en aquel lugar plagado de gente posesiva consumiendo.
Se quedó sola en una mesa durante las dos horas que me quedaban para salir, mi corazón estaba que no podía más de latir, se me iba a salir, lo notaba...Me llevó a la playa y me dijo que ahí en ese mismo lugar nos conocimos, que ella sintió al estar en su ciudad que algo le faltaba y ese alguien era aquella chica extraña con sus gafas de sol y cámara en mano y necesitaba encontrarme para ver si aquella foto que la tomé solo era una cosa más que tirar a la basura o era algo más.
Me parecía increible lo que estaba diciendo por esa boca tan sedosa que parecía, aquellos labios tan carnosos que solo me daban ganas de besarlos y subir al cielo. Yo también resulté ser su extraña.
Los días siguientes fueron los más maravillosos de mi vida, me hacía tocar el cielo día a día con cada caricia, cada mirada, cada gesto, hasta solo con mirarla. Aquellos ojos verdes me hipnotizaron de tal manera que mi mundo giraba alrededor de ella...me di cuenta de la adicción que tenía de ella que enfermaba cada vez que pensaba en que ella se marcharía en dos semanas, ya se acababa el verano y yo estaba en mi cuarto mes de estancia. Yo iba perdiendo el vuelo...mis alas se iban desgarrando a la medida que se aproximaba aquella fecha clave, pero no podía hacer nada...todo quedaría en una aventura de verano pero a la vez me llenaba como si el destino la hubiera puesto en mi camino para mi, mi extraña para toda la vida.
Efectivamente aquel día llegó, sentí como me desgarraban el corazón y lo pisoteaban pero nuestra historia no podía seguir cada una tenía que volver a su vida, sentí como si me dieran un tortazo para despertarme de aquel sueño del que no quería volver...caí en picado. Aunque tenía todo lo necesario para contactar conmigo sentía como si me partieran a la mitad, un gran dolor, iba a morirme.
Decidí marcharme de Barcelona, si antes de los cinco meses...no porque no pudiera quedarme sino porque aquel chiringuito de playa, aquella misma playa me recordaba a ella, a mi extraña y moría cada vez que mi mente pensaba en aquel sueño tan real. Tal vez necesitaba volver a ver a mi familia, volver a la realidad de un salto, compartir mis vivencias con mis amigos de toda la vida...Y volví.
No sabía nada de mi extraña, habían pasado ya dos meses desde mi regreso, vivía día a día con la esperanza de recibir alguna carta...una llamada...iban a llegar las navidades y yo seguía sin ilusión por nada ni por nadie, me había convertido en una piedra y para colmo su foto se la di a ella una de las maravillosas noches en mi habitación de aquella ciudad que me había dado de todo por una temporada, nada de ella tenía, todo fue tan rápido...No me veía con fuerzas de hacer nada solo me moría por tenerla tan dentro de mi como aquellos días en los que el amanecer nos pillaba bajo las sábanas haciendo de las nuestras.
Pasado el tiempo, incluso las navidades un día encontré en el buzón una rosa blanca, de mis favoritas, no tenía ninguna nota y yo más me quería morir y empecé a soñar otra vez cosas bonitas con ella, tal vez dentro de mi absurda cabeza pensaba que sería suya. Al día siguiente me encontré en el buzón arena de playa...mi mente pensaba que era ella pero por qué no me lo decía, no me llamaba... Empecé a tomármelo como una espera, una larga espera y sabía que aparecería pero no sabía cuando, estaba cerca y eso de saber que andaba cerca me ponía más nerviosa aun, iba con mil ojos por la calle, en toda la gente que veía pasar por la calle la veía a ella, a sus inmensos ojos verdes, a mi extraña pero nada solo eran malas jugadas de mi mente. Sabía que algún día aparecería, tenía la misma sensación que cuando miraba su foto en aquella época, por mis mejillas corrían lágrimas que iban a parar a mis manos cada vez que la recordaba...
Otro día después de tantos que dejó de aparecer cosas en mi buzón me encontré una sorpresa, su foto y salí corriendo a la calle en su búsqueda corrí como si fuera a ser un tren apunto de perder pero toda mi fatiga de nada sirvió y volví a casa...De repente, Sonaba aquella canción que tanto me llegaba al alma, no sabía de donde procedía, de mi casa no era, era de más abajo...pensé que ya me estaba volviendo loca y veía y oía cosas que no eran pero cada vez la oía más cerca, llamaron a la puerta...
Abrí...
...Mi extraña se quedaba conmigo para siempre.