sábado, 16 de noviembre de 2013

Echarte de menos.

Me fui un finde a desconectar a la casa que tienen mis padres en un pueblo, me lo pasé enteramente durmiendo. Sinceramente no me apetecía nada más ya que estar despierta significaba que mi cabeza se llenaba de ralladas.

Fui a la fiesta del cine por la que comprabas entradas a 2.90 euros.

Pasé otra semana sin más, sin idas ni venidas. Bueno sí, me volví loca y me corté el pelo, tan largo que lo tenía pero tenía que hacer algo que me hiciera sentir adrenalina. 

He aprendido a hacer sushi. Ya si que me tengo merecido el apodo de "chica sushi". En el trabajo cada vez más contenta. Lo peor era llegar a casa al estar libre de hacer cosas, mi cabeza otra vez le daba vueltas.

Deseaba que llegara el puente de todos los santos ya que iba a mi territorio,a mi pueblito bueno. Donde todos los males se quedan en Madrid. Me disfracé de mimo junto con los míos, mi gente que me da tan buenos momentos que es imposible quererles más. 

Volví y todo seguía igual, sin noticias de Holanda. He ido al festival de cine que me gusta tanto, he conocido a una actriz que me gusta mucho.

Me ofrecieron trabajar en un concierto para niños haciendo de la jirafa de Toysrus y acepté sin duda, necesitaba emoción. 

He pillado un trancazo bastante grande, en el cual estaba bastante irascible. Y hoy ha sido cuando he trabajado de jirafa, también he disfrutado de una conversación con una gran amiga. 

Y hoy te resumo todo lo que he hecho en este mes que he estado sin ti. Algunas cosas son buenas pero me hubiera gustado compartirlo contigo. 
P.d: Te echo de menos.

Ya ves, ni soy tan fría, ni mi caparazón es tan duro

martes, 12 de noviembre de 2013

Se fue.

Está claro que teníamos muchas más ganas que de lo que podíamos abarcar.
Se fue y yo no la eché de mi vida. Tal como vino, se fue.
La pudieron más sus problemas. Tenía que resolver su vida para poder seguir hacia adelante.
Dejó un imperio a medias de construir, un par de heridas abiertas y el eco de su risa, que retumba en mis oídos. Como si nunca se hubiera marchado. Pero lo cierto es que miro y...no está.
En mis planes no entraba el echarla de menos, pero cuanto más niegas una cosa te das cuenta de que esa verdad está pudiendo contigo. Quizás en momentos menos tristes nos volvamos a ver. Ahora le toca al tiempo jugar sus cartas.

miércoles, 3 de julio de 2013

Allí

Allí en París. Donde todo es diferente, lejos y más cerca todavía.
Puedo sentir como damos un giro de 360 grados.
La vida nos tenía preparada una sorpresa. Y nos sorprendió en los Campos de Marte con abrazos con sabor a te echo de menos y abrazos para siempre. Prometimos empezar de cero. Nuestra historia nunca tuvo un fin, si no capítulos malos con sabor a finales pero aquí seguimos, cumpliendo nuestro sueño.

domingo, 2 de diciembre de 2012

París, mon amour.

Ahí estaba. En uno de los miradores frente a la Torre Eiffel. Tan bonita como siempre, ella y la torre también.

- Parece que hace frío, ¿no?- Dije yo.
- Se nota que es la primera vez que estás aquí y que estás empezando a adaptarte, pero el frío en París con estas vistas...es lo de menos.

Tenía razón, el frío era menos irritante con lo bello que era París. Y ella. Huí allí porque después de lo que pasó necesitaba escaparme. Necesitaba dar un vuelco a mi vida lejos de Madrid, lejos de España, lejos de ella y llevaba ya casi dos años. Mi francés había avanzado bastante, llegué a encontrar un trabajo, conocer gente tan dispar que a la vez me reconfortaban bastante, nadie volvió a entrar en mi vida. Mi escudo tenía la culpa. Si que tuve alguna que otra aventura pero vacía de sentimientos. Me estaba reencontrando a mí misma, incluso me llegaba a sentir extasiada de felicidad.
Vivía en un piso alquilado con varios compañeros en el mismo barrio de Montmartre. Me encantaba por las noches cuando acababa mi rutina diaria divisar por la ventana una de las panorámicas más bonitas de París, sacar fotos a la basílica de Sagrado corazón, a la plaza de Tertre. No me extraña que Picasso eligiera ese lugar para vivir. También esas vistas me inspiraban para escribir. Una vida llena de paz era lo que estaba teniendo, paz conmigo misma.

Recibí una carta. Era de ella.
" Se que no me vas a coger el teléfono, me ha costado mucho llegar hasta aquí. Si me das la oportunidad podemos vernos"
Mierda. Dos años me ha costado conseguir la estabilidad, ser fuerte. Siempre hay algo suyo en mi vida y se que aunque la vida de mil vueltas, la misma vida vuelve a hacernos coincidir, ya van varias veces.
En el remite ponía una dirección así que decidí después de una semana, escribir.

"Nos vemos frente a la torre Eiffel a las 18.30 horas el sábado 22 de febrero"

Y ahí nos encontramos, dos años después. Mi escudo seguía fuerte.
Me contó todos los motivos que la llevaron hasta aquí, a buscarme pero no para llevarme de vuelta, si no para quedarse. Largas conversaciones tuvo con mi familia, por eso sabía donde estaba. La vida no la había tratado tan bien como ella pensaba, se equivocó en la mitad de las decisiones que tomó, se volvió loca y por supuesto yo se lo corroboré todo. Dejó de lado lo que tenía al momento por buscarse la vida en labios equivocados, con gente que no la convenía. Ella se lo buscó.
Estuvimos cerca de 24 horas hablando en el mismo lugar donde habíamos quedado. Yo la escuché pero no hice ningún ademán de dar mi brazo a torcer, solo escucharla. Demasiado había sufrido mi corazón. Quien sabe si volvería a dejarme tirada.

Con esas, nos despedimos. Llegué a mi querida casa con la cabeza atorada de pensamientos, tanto buenos como malos. Es cierto eso que dicen de que la vida no te aleja nunca de la persona que más has querido en tu vida y cada paso que des, esa persona da igual que esté al otro lado del mundo que lo dará.
Fuimos quedando, cada vez nuestros encuentros se hacían más intensos tanto que empezamos a vernos más allá de con ropa, a que nos pillara el primer rayo de sol bajo las sábanas y escuchando nuestras risas. Pasaron meses hasta quizá un año. Cuando de repente:

- Creo que nuestra historia de verdad debe empezar aquí, en París. Sin nadie alrededor, solo tu y yo. Creo que nos merecemos esta oportunidad, la última y para siempre. Lejos de España, lejos de todo.
- Si, ya es hora de disfrutar de nuestra historia que nos ha unido desde siempre. Ya es hora de dejar todo atrás. Je t´aime.

Y así es como vuestras abuelas, niños, empezaron a disfrutar de lo que de verdad las unía. Un amor que a pesar de ser fatídico, por fin, supieron encontrar el lugar a donde pertenecían. El lugar donde debían haber ido mucho antes. A veces amar duele, pero otras veces merece la pena sufrir. Porque lo amores que de verdad sufren, son los que más se quieren y mis mamás...llegaron a ser muy felices, llegaron a perdonarse cada fallo, cada herida.

martes, 23 de octubre de 2012

Nuevas sensaciones

Cuando te han hecho tanto daño, cuando has sentido que el pecho se te partía, cuando has llorado tanto capaz de llenar un vaso entero. 

A veces cuesta volver a la realidad, cuesta intentar buscar pensamientos positivos, cuesta pensar que es solo una caída y que te levantarás. Intentas poner tierra por medio entre ti y cualquier persona que quiera acercarse a ti. Te vuelve más retraída, mucho más miedosa. 

Ahí empiezas a endurecerte, a hacerte bicho bola, a esconderte bajo un caparazón. Puro hielo. 
Tu en el fondo no quieres ser así pero a veces hay hechos que pasan en la vida que te hace ser desconfiada. 

 Pero hay una persona que notas que está interesada en ti y tu tienes un miedo horrible, quizás por como te comportas puedes parecer una rancia, una sosa...pero no, te das cuenta de que tu también estás interesada en ella, vais compartiendo cosas de cada campo en el que cada una es buena, y te gusta que lo haga, te da como una especie de ansia de que llegue la hora de hablar con esa persona, hasta te pones cómoda para hacerlo porque sabes que va a ir para largo. Y te parece increíble que no os hayáis visto casi y notes cierta afinidad. Habláis de todo y nada. Pero notas que si no lo hiciera al día siguiente, quizá hasta lo eches de menos. Es una atracción tanto a nivel físico como a nivel emocional. Extrañamente te da confianza. No te gusta que acabe la conversación. Sin conocerte ha intentado ayudarte aunque fuera con una palabra. Te hace sentir bien. 

Y de repente te pones otra vez la barrera de que no puede ser, te genera desconfianza de repente, te dices a ti misma que no puedes dar mucho de ti porque luego llegará ese huracán que destroza todo. Salgo de mi cuerpo y analizo todo desde fuera y me digo a mí misma, ¿Por qué no te dejas llevar? 

Pero vuelvo a mi cuerpo y creo que necesitaré ayuda para poderlo hacer, para no hacerlo mal, para no caer en los mismos errores, para no tener miedo. Y lo más importante es que me apetece hacerlo, el dejarme llevar. 

martes, 7 de agosto de 2012

Allí donde el corazón sigue en continuo movimiento

De repente ahí me veo, yendo en el coche con tu hermana hacia casa de tus padres, solo porque me lo has pedido. Mi mente se ciega en ese momento, mi corazón toma las riendas del asunto, como debe ser.

Cuántas veces habré pensado en ese momento de visitar tu ciudad de origen contigo, ya tocaba hacerlo. Y allí estoy, parece que todos me conocen, tu cara de felicidad es extrema y yo siento como si en otra vida hubiera estado allí, todo tan familiar que yo tomo la iniciativa de todo, me siento como en casa.
Aunque solo fuera dos días los que pasara allí, sabía que ahí todo iba a dar un giro. Es como si de repente tuvieras que someterte a un tercer grado y salir con la cabeza bien alta de ahí.

Todo era demasiado perfecto pero es que tu eres perfecta para mí. Habías hablado mucho de mi a la gente con la que nos rodeábamos, tanto que me conocían más que yo misma y eso, a una la llega a asustar. Pero faltó poco para descubrir que ese era uno de mis lugares.
Esa noche vimos las estrellas tumbadas en el bosque, seguía en mi sueño. Pedimos un deseo conjunto: POR SIEMPRE. 
Tu madre que no soportaba la idea de tu orientación, me llegó a decir: hazla feliz, yo se que tu puedes. Y mis ojos se encharcaron tanto que tuve que darla un abrazo. Y a ti te dijo: déjate querer, solo por ella.
Tomamos rumbo otra vez hacia Madrid y la verdad que con expectativas diferentes, teníamos ese algo especial pero estuvimos pensando que después de eso, debíamos de dejar nuestros miedos a un lado, o mejor aún superarlos juntas.  Tu mirada perdida y asustada tomó otra forma, adoptó forma de seguridad.Y me cogiste la mano como muestra de que estábamos juntas en eso, en el proyecto de nuestra vida.

Llegamos a mi casa y mi madre al verte saltó de alegría, te dio la bienvenida y te abrazó tan fuerte que llegué a sentir incluso celos. Hacía mucho tiempo que no te veía y verte ahí de nuevo significaba que otra vez volvías a casa, que todo se iba a poner en su sitio.
 Y tanto que se puso que desde ahí hemos ido forjando día a día nuestra relación, tanto que aquí estamos, viviendo cerca del mar, siendo pareja de hecho y viendo como nuestros niños crecen y nos dan más ganas de seguir juntas en nuestro camino hacia la vejez, los cuales tienen tu mismo lunar en la cara, ese lunar que un día me volvió loca y descubrí que tu serías para mí por siempre.



p.d. No es una historia real. Pero es la mejor historia del mundo que cualquiera podría hacerla realidad.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Es como...

si te arrancaran el corazón o peor todavía, te lo apretaran hacia dentro...donde hasta las últimas terminaciones nerviosas se murieran. Tus neuronas dejan de funcionar poco a poco, tus movimientos se hacen más lentos, solo miras a un punto fijo, no sabes ni hablar.